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Democracia No Rima Con Muerte.

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3.10
CURIOSIDADES DE LA DEMOCRACIA.

Una definición simple de Democracia diría que es el gobierno del pueblo, a través de sus representantes a los cuales elige y otorga el poder de administrar. Por lo menos así lo definió Aristóteles. También dijo que la Monarquía es el gobierno de uno solo y que la Aristocracia es el Poder de gobernar que está en manos de pocos.
Si se levantara de su tumba se horrorizaría al comprobar como se tratan hoy esas ideas en distintos lugares del mundo. Quizás ofrecería un aplauso a las pocas personas que supieron desarrollarlas y mantenerlas como un bien social que no debe ser desnaturalizado. Pero, también sería de imaginar la sorpresa del estagirita al advertir la habilidad de algunos dirigentes políticos para reinterpretar el significado de la palabra Democracia, en el momento de su aplicación.

Las bondades de esa Nueva Democracia, divulgada a los cuatro vientos, son tales que con generosidad crean los medios para traspasarlas en silencio hacia fronteras ajenas. Otras lo hacen abiertamente aunque los costos de exportar esas ideas liberales impliquen consecuencias tan dramáticas como guerras. Cuentan con el Poder y la experiencia de Saber Introducirse de acuerdo a sus necesidades, ya que gobernantes anteriores, del mismo origen, vienen practicando invariablemente tal modalidad. Ergo, previamente buscaron crear los fundamentos que dan validez a esas formas de actuar, para transformarlas en doctrina, como forma de justificar acciones perversas, desleales
Pero hay ciertos lugares en el mundo donde no existe ésa democracia por tanto, paternalmente es necesario contribuir a que sean felices aunque sea al costo de miles de vidas humanas. Exportan sus filosofías para beneficiar a países o reinos que no la tienen, aunque Ellos no estén interesados en cambiar sus costumbres ancestrales a cerca de cómo les gusta vivir.
El problema sería “menor” si los beneficios de “Irradiar Democracia” se repartieran entre los Pueblos sometidos y el de los Libertadores. ¡Pero no Don Aristóteles, su democracia es muy antigua, vetusta! Seguramente le dirían; por ésa razón creamos modernas versiones que se sostienen porque son efectivas, indiscutibles, infalibles y no esconden engaño.
Claro que a los creadores de esas nuevas corrientes políticas tan beneficiosas hay que pagarles con algo los esfuerzos que realizan, aunque sea con petróleo, gas, minerales o también cederles dentro del país liberado, estratégicos terrenos para que sus tropas instalen sus regimientos y los puedan defender de posibles invasores celosos del bien logrado. Y de paso, hacer investigaciones clínicas ¬-prohibidas en su país-, sobre personas que se ofrecen voluntariamente como sacrificio hacia una causa noble.
Ahora bien, lejos de esos lugares paradisíacos creados por la Conquistocracia existen otros pueblos que, sin ser tan exitosos en la creación métodos trascendentales, útiles para la humanidad, son hábiles en cuanto habilidad para inventar formas de gobernar o gobernarse que no responden a leyes ya escritas sino más bien se podrían leer como modalidades o conductas de auto gobierno, mezcla de acto doméstico, con anarquía o alguna forma de pantocracia muy individualista, como si estuviera en un desierto. Pero para llegar a ése lugar primero debo citar a Pierre J.Proudhon de quién tomo algunos párrafos cuando habla gobiernos y política.
“La panarquía, pantocracia o comunismo, -dice el autor- nace naturalmente de la muerte del monarca o jefe de familia, y de la declaración de los súbditos, hermanos, hijos o asociados, de querer permanecer en la indivisión sin elegir un nuevo jefe. Esta forma política, si es que de ella hay ejemplos, es sumamente rara, a causa de hacerse sentir más en ella el peso de la autoridad y abrumar más al individuo que el de cualquiera otra. (Pierre. J. Proudhon. 1809-1865 en El Principio Federativo).”
Esos pueblos a los que hago referencia no son tan raros ni difíciles de encontrar. Mire el mapa de América Latina y busque: Argentina. Allí nos encontrará haciendo las mismas cosas que cualquier otro sudamericano. Pero algo nos diferencia -aparte de las cuestiones culturales- como para ser definidos en ésa rara mezcla citada y que nos tiene al tope de una lista macabra.
Es que somos capaces, ¬-por lo menos en las grandes ciudades- de crear reglas nuevas donde ellas ya existen, cambiarlas en el acto y siempre en provecho propio. Por ejemplo si un letrero indica velocidad máxima 40 kilómetros, se “debe” circular por el lugar hasta 80. Si lo detiene la policía por ese detalle, se busca la manera de evadir la responsabilidad y si le hacen una boleta por infractor se ofrece dinero al inspector de tránsito para que la perdone. Si eso no ocurre no se paga o se deja que expiren los plazos de pago o de última, llorar frente al Juez de Falta para que condonen la multa. Si logró superar esos pasos es un ciudadano de verdad, aunque alguna vez hubiese producido un accidente con ésa conducta.
Argentina goza de ser el país sudamericano con más muertes anuales en accidentes de tránsito en ciudades o en las rutas. ¿Por qué? Porque cada uno tiene sus propias reglas sobre circulación vial o mejor que eso: “La vida de Terceros no es Importante”
Históricamente somos hijos de caudillos por lo tanto cada argentino necesita llevar dentro uno para guía o imitación. Y, los más atrevidos se animan a acaudillar agrupaciones sostenidas por el erario público, hacen declaraciones en los medios e inventan formas de protesta para no perder el rol de líder. Los que no dirigen nada necesitarán mostrar sus habilidades donde todo el mundo los vea. Para eso inflan su ego e irrumpen velozmente en las calles o rutas creando imitadores que admiran la habilidad para salir ilesos de la trasgresión, la violación o la rebelión a las reglas de convivencia establecidas.
Si todos respetaran las leyes de circulación y no creasen una para cada situación que les convenga, no habría tantas muertes en calles o rutas. ¿Será que la Picardía Criolla se desmadró y transformó en estupidez? Lo peor es que esa manera de hacer las cosas está incorporada a la cultura y se trasmite en familia. Se puede ver en cualquier esquina cuando los padres cruzan de una vereda a la otra con sus hijos caminando, pero en mitad de calle causando pavor entre los automovilistas. Pero hay más, madres inconcientes atraviesan la calle en medio del tránsito empujando un coche de bebé y con él adentro. Si alguno les reprocha el mal cruce, se enojan e insultan al grosero que se atrevió señalar su falta.
¿Quiere más ejemplos? Los tengo pero no dispongo tiempo de comentarlos hoy. Pero esto viene a tono para observar que aquellos que no respetan las reglas de convivencia son porque aplican las propias, sin importar los problemas que causen. Entonces hablamos de una Argentinocracia o de una mezcla de acto doméstico burdo, individualista con pantocracia o anarquía.
Estar entre los primeros países en muertes por accidente es vergonzoso. Si la habilidad para ser creativos o líderes se utilizara en otros destinos, el país podría estar entre los primeros, no por el deporte, sino por la calidad de sus ciudadanos. Viene a tono lo dicho por Ortega y Gasset en 1939: “Argentinos a las Cosas”

Doctor Lebon.
3.10

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