El derecho de las locas

Hagamos un pequeño listado histórico: Sócrates, Alejandro Magno, Safo, San Agustín, Verlaine, Rimbaud, Pasolini, Da Vinci, Keynes, García Lorca, Chaikovski, Oscar Wilde, Shakespeare… ¿sigo?

En el primer párrafo todos ellos tienen algo en común: Son gays. Sí señores, son gays talentosos y que han contribuido a impregnar en los libros los cimientos de nuestra cultura universal. Todos ellos nos enseñan hasta ahora que nos han nutrido de una enorme sabiduría que atraviesa los años con potencia y que la inmortalidad es alcanzable. ¿Qué opinarían ellos si fueran testigos de los comentarios homofóbicos e intolerantes de diversos sectores de la sociedad?

Otra vez estalla la gran controversia en cuanto a la posibilidad de que en el Perú se permitan las bodas de personas del mismo sexo. Mientras algunos aseguran que se trata de una reivindicación de los derechos civiles de las minorías sexuales, otros sostienen –apelando a consideraciones religiosas– que degradaría al género humano. ¡Semejante polarización que no es nada novedosa!

Juan ama a Pedro, María ama a Rosa… ¿es amor o degeneración? No sé por qué los señores detractores no parten de la raíz del amor tratando de definirlo o rebatiendo que lo que sienten las personas del mismo sexo no es amor. Nadie hasta ahora ha podido darnos el significado total de lo que es el amor, a lo mucho se han podido investigar sus manifestaciones externas otorgándonos cierta nitidez a muchas patologías o al deber ser de las relaciones de pareja.

Algo que no entienden hasta ahora los detractores de este tipo de uniones es que la ley está obligada a reconocerlas -porque en la práctica real y constante es un hecho irrefutable como lo era antes la realidad de la convivencia o los hijos extramatrimoniales-. Esta tarea es ardua y no una simple proposición debido a que dicho sector de la sociedad requiere que nuestros padres de la patria (me refiero a los señores que calientan sus curules simulando trabajar caudalosamente) modifiquen la Constitución con dos legislaturas extraordinarias y que a posteriori se modifique el Código Civil. Los homosexuales deben exigir que se ejerzan plena y sin discriminación sus derechos civiles. ¿Por qué? Porque el derecho civil es el conjunto de principios y normas jurídicas que regulan las relaciones más generales y cotidianas de la vida de las personas, considerando a las personas en cuanto a tal, como sujetos de derechos, o como aquel que rige al hombre como tal, sin consideración de sus actividades peculiares; que regla sus relaciones con sus semejantes y con el Estado, cuando este actúa en su carácter de simple persona jurídica y en tanto esas relaciones tengan por objeto satisfacer necesidades de carácter genéricamente humanas.

Al leer los argumentos esgrimidos por los detractores de esta propuesta (que va a quedar como propuesta y soy pesimista), me percato de que la ignorancia es atrevida y que la intolerancia nos contamina enormemente a causa de seres humanos que no siguen los dictados de sus conciencias sino el juicio que emiten terceros de lo que es bueno, malo, necesario e innecesario.

Leamos al monseñor Luis Bambarén, ex presidente de la Conferencia Episcopal Peruana: “Se corre el peligro de que la juventud se degenere. Los jóvenes están en una búsqueda de valores sólidos, y este proyecto les daría a elegir una opción sexual (homosexual)”, manifestó. No obstante, se mostró de acuerdo con la convivencia y con la posibilidad de que compartan su patrimonio. Padrecito Bambarén… ¿qué le sucede a usted? La juventud no se ha degenerado ni se va a degenerar si es que ustedes no cambian su papel en la modernización de la sociedad. Su dizque conservadurismo les cuesta fieles (muchos trasladados a iglesias cristianas dotadas de más dinamismo que sus aburridas y penumbrosas misas tan monótonas). Ustedes juegan al papel de la represión de conductas que son objeto de libertad mas no libertinaje. Los valores sólidos se encuentran en la casa y en los colegios, ¿por qué no invierten en la educación gratuita a nivel distrital con grandes unidades escolares? ¡Aprovechen que están excluidos del pago de tributos y que el Estado les otorga diversos beneficios! El gusto por nuestras parejas es una opción, sin embargo la obediencia a nuestras hormonas para copular es una pulsión y no una opción. Por lo tanto, si usted está de acuerdo con la convivencia y el patrimonio compartido, está hablando de una unión matrimonial que es un acto jurídico de dos personas que deciden cohabitar con la potestad de optar por un régimen patrimonial de sociedad de bienes gananciales o de separación de patrimonios (es más, la diferencia entre la unión de hecho y el matrimonio es sólo de carácter registral).

David Cauracuri, director de la Confraternidad Peruana de Pastores Evangélicos, aseveró que la Biblia no contempla la unión ni la convivencia –como pareja– de dos personas del mismo sexo. “El matrimonio es la unión del varón y de la mujer. Alterar esta condición sería caer en un desorden”, anotó. Este hombrecillo tiene como Dios supremo a la Biblia (esa linda tontería), a ese libro que ha sido instrumento de manipulación y que ha sido objeto de santidad o de justificación originaria divina. La Biblia es un conjunto de libros de origen judío (el antiguo testamento) recogido de tradiciones orales a lo largo de siglos y que el catolicismo supo distorsionar para colgarse del linaje de Jesús proveniente del Rey David. Miren los evangelios de San Lucas y san Mateo (que no coinciden como muchos libros de la Biblia, pese a que es la palabra de Dios y Dios es perfecto puesto que no puede equivocarse). Pero este San Mateo (o quien haya sido) adaptó forzosamente la descendencia de Jesús con tres prostitutas: Tamar, Rut y Rahab.
Señor pastorcito, recuerde que de Jesús no se sabe mucho en términos históricos y que su fin en la tierra no era fundar una religión (muy similar a Sócrates quien no quiso fundar una escuela filosófica, no escribió ningún libro y tuvo una muerte injusta). Ojo, señor Pastorcito, no se olvide de que los discípulos de Jesús eran pobres pescadores -por tanto ignorantes al no tener los medios para una educación en lectura y escritura, sumamente normal en aquellos tiempos porque los ricos sí accedían a la educación- y no pudieron ellos escribir los evangelios: ¿Quién los escribió? ¿El espíritu santo?

El parlamentario Juan Perry consideró que legalizar estas bodas sería un primer paso para que los homosexuales reclamen otros derechos, como la adopción de niños. “Dios creó al hombre y a la mujer. No hay sexo intermedio”, cuestionó. Me encuentro parcialmente de acuerdo porque se afecta el derecho de un tercero y no de dos personas que se aman por un impulso hormonal o espiritual. Sin embargo eso no quiere decir que el adoptado sea homosexual porque de una pareja de heterosexuales nacen homosexuales y muchos niños huérfanos han sido criados por homosexuales sin que ellos lo hayan sido a futuro. Un derecho no impulsa a otro, señor Perry, sino que lo naturaliza y lo hace reconocible porque existe realidades que deben regularse.

Esperemos que exista una revolución social que nos convierta en un país más desarrollado y dotado de más educación, donde los ciudadanos tengan un criterio propio y que sea dependiente del de otros (pastores y curas por ejemplo) que se crean dueños íntegros de una supuesta verdad -paporretera como nuestra educación escolar-.

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Escrito por PACHITOCORAZON el 6:45 PM. Archivado bajo sociedad. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

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