El Subjetivo “Punto G” Femenino

Un paradigma, como todos ya saben, es un conjunto de supuestos implícitos que no se someten a evaluación, y de hecho, son inconscientes porque hacen parte de nuestra manera de pensar y sentir la realidad. Es un sistema de creencias de una cultura determinada. Antiguamente, por ejemplo, cuando se creía que las pestes eran un castigo Divino, nadie pensaba en otras causas, hasta que vinieron algunos advenedizos entrometidos y descubrieron los gérmenes y, a partir de allí, surgió otro paradigma.

Pues bien, los grandes paradigmas, o modelos de creencias que dominaron el mundo, a pesar del temor que existía a infringir ciertos tabúes que podrían acarrear desgracias, hicieron que ciertos prudentes oficiosos desvendasen, en primer término, lo que más tarde llamaríamos de: “mentalidad mágica”, hasta llegar a la actualidad con el desenvolvimiento de una: “mentalidad científica”, con su revolución cuántica incluida.

Realmente, lo que no se bien donde se encaja, es el resultado alcanzado por los investigadores del King’s College de Londres, Inglaterra, que aseguran que el “Punto G” de las mujeres podría ser algo subjetivo y un “producto de su imaginación”, y no existir realmente, incógnita que alcanzaron después de haber concluido un estudio en 1.800 mujeres, sin encontrar prueba alguna de la existencia de esta zona erógena.

Según las conclusiones que aparecen publicadas en el último número de la revista “The Journal of Sexual Medicine”, que indican que esta zona sensible, descubierta hace más de 50 años por el enajenado ginecólogo alemán Ernst Gräfenberg, quien la situó en la parte frontal de la vagina; sería realmente un mito “estimulado por las revistas y los terapeutas sexuales”… ¡Sorprendente!

Pero la teoría sicalíptico-genital de Gräfenberg había sido ratificada, en parte, en mayo de 2008 por un tal de Emmanuele Jannini, un ginecólogo italiano que da clases en la Universidad de L’Aquila, que en su estudio, el médico asegura que algunas mujeres tienen Punto G y otras no. Cuentan que para llegar al resultado, les hizo una ecografía transvaginal a todas sus pacientes… y después organizó un álbum particular.

Su trabajo, que en su momento causó un gran revuelo, fue realizado en base al estudio de 20 de sus pacientes, y concluyó que nueve de ellas tenían Punto G. y once no. En su momento, Jannini describió al “Punto G”, como un tejido que se destacaba por ser más grueso, y que estaba entre la uretra y la vagina.

Sin embargo, la polémica sobre el asunto tiene ahora un nuevo capítulo con el nuevo estudio dado a conocer, ya que estos investigadores indican que el “Punto G” de la mujer, podría ser algo subjetivo.

Todas las participantes del nuevo estudio eran gemelas o mellizas y, al ser interrogadas por la presencia de su Punto G, ninguna pareja de hermanas coincidió en la respuesta, pese a su similitud genética, sobre todo en el caso de las gemelas. “Si una de las gemelas idénticas respondía que sí, se esperaba que la otra, que tenía genes idénticos, también tuviera la zona erógena, pero este patrón no se produjo”, señalan los autores de la investigación.

Por ello, aunque “las mujeres pueden argumentar que la dieta o el ejercicio ayuda a tener el Punto G, en realidad, es virtualmente imposible encontrar rastros reales”, destacó en declaraciones a la cadena británica de noticias BBC, Tim Spector, uno de los autores del estudio.

-Esta investigación puede suponer una presión menor para aquellas mujeres que temen que: “si no tienen el Punto G, esto las hace imperfectas”, -añadió Andrea Burri, también autora de este trabajo, denunciando que “es bastante irresponsable reivindicar la existencia de una entidad que nunca ha sido probada”.

Situándose en la vereda opuesta, la sexóloga Beverley Whipple, criticó estas conclusiones ya que, a su juicio, no tiene en cuenta las experiencias de las mujeres lesbianas o bisexuales, e ignora el uso de otras diferentes técnicas sexuales.

De acuerdo con la orientación dada por el ginecólogo italiano Emmanuele Jannini, para encontrar el Punto G, hay que buscar en la parte superior frontal de la vagina a un dedo de profundidad. En 2008 Jannini afirmó haber descubierto en algunas mujeres la localización exacta del punto G, a través de las ecografías.

No todas las mujeres, según Jannini, tienen un Punto G similar. En algunas, -dijo- la superficie es más grande y rugosa, y su tamaño aumenta con el estímulo y crece con la excitación, ya que en esa zona erógena, es más efectiva la estimulación manual que la penetración. En otras palabras, según el propio Emmanuele: “por eso, lo mejor, es imitar el gesto de llamar a alguien con el dedo”.

Beverly Whipple, la sexóloga estadounidense que, junto con su equipo, acuñó el término “Punto G” en 1981, asegura que todas las mujeres tienen mayor o menor sensibilidad en esa zona, lo que quiere decir que todas lo poseen.

Algunos sexólogos sostienen que también los varones tendrían un “Punto G”, y estaría situado cerca de la uretra. Para acceder a ese lugar hay que hacer la introducción anal digital y tocar la próstata a través de las paredes del recto.

¡Espléndido!, y siendo así, después de enterarme del uso de tanta determinación para la develación de más un viejo paradigma, ahora me sobran algunos cuestionamientos y varias preguntas, siendo que, en contra partida, me faltan las palabras correctas para describir el ingenio humano que, con su hallazgo, destruye un mito que llega a ser perturbador, al punto de llevarme a las lágrimas de la conmiseración y a tener que ponderar delicias existenciales… ¿A usted no le sucedió lo mismo?

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Escrito por carlosdelfante el 1:01 PM. Archivado bajo amor. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

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