Guerra entre la comedia y lo tragico
A Alfred Hitchcock muchos le consideramos el gran maestro del cine de suspenso, en oportunidad de un reportaje que le hicieran revela uno de sus secretos en el arte de la cinematografía, decía que un simple dialogo sobre cosas cotidianas difícilmente puede resultar atractivo para el público
Pero, si ocultamos detrás de una cortina un asesino armado con un cuchillo, la escena precipita el interés del público y podemos llevar la situación a un nivel de dramatismo extremo.
Poco importan los diálogos de los personajes cuando logramos enfocar el interés y generamos inquietud al punto de que no se pueda descubrir como saldrán de esa situación que hemos creado
Al parecer esta técnica del maestro del suspenso es utilizada por verborragicos gobernantes que en su desmedida avidez de protagonismo se suman a cualquier controversia interna de los países de la región y nos amenazan con enviar tropas cuando no en invadir directamente países soberanos
Estos loquitos tratando de emular una escena propia de los personajes de Alfred Hitchcock, son portadores del asesino detrás de la cortina, lo que a muchos le pareció propio para una escena de comedia, puede desbordarse y adquirir ribetes de tragedia
Las descabelladas manifestaciones del hermano caraqueño, montan una escena peligrosa y los presidentes democráticos de la región están obligados a poner límites a quien no los tiene por si mismo
Consintiendo calladamente esos desbordes de quien puede disponer de armas de guerra y petrodólares y nos ofrece la perspectiva de un nuevo Vietnam terminaremos siendo cómplices de la barbarie
Las declaraciones del hermano caraqueño siembran miedo y desesperanza, aleja a los inversores, aumenta la emigración de nuestros jóvenes hacia aquellos países que saben cómo mantener la paz.
Los gobernantes de la región no pueden permanecer indiferentes ante una amenaza de este tipo, están obligados a defender fronteras, ciudadanos y bienes materiales
Esto clima de beligerancia obliga a considerar la modernización del armamento, la profesionalización de las tropas tomando recaudos que pongan un freno a toda corriente inmigratoria de los países en conflicto con el fin de evitar que nuestra a seguridad social, el mercado de trabajo y la demanda de vivienda se colapse
Uruguay no esta tan ajeno al conflicto, fuimos los primeros que aprobamos su integración al Mercosur, tenemos muchas inversiones compartidas y lógico y razonable es que manifestemos nuestra solidaridad con los países casi asociados
Igualmente no podemos descuidar que nuestras relaciones con la hermana nación argentina no están en los mejores términos, y cualquier incremento de nuestro equipamiento militar puede ser buen motivo para que los grupos piqueteros que aíslan nuestra frontera, propicien situaciones de conflictividad incorporando el miedo subjetivo para que grupos civiles consideren también armarse para protegerse ante hipotéticas situaciones de agresión.
El Dr Julio María Sanguinetti, líder indiscutido de nuestra colectividad política partidaria, en oportunidad nos enseño que la verdadera dimensión del estadista se manifiesta en tiempos de paz.
La presencia y movilización de tropas armadas sirve únicamente para aumentar el clima de tensión e inseguridad.
Estos bravucones proceden y actúan como si ellos fueran al mismo tiempo la víctima y al asesino de la película, esperan el contexto propicio para auto inmolarse y pasar a la historia haciendo que nos matemos entre nosotros.
Poco importa si la guerra se hace efectiva, estas amenazas de invasión de quien por si mismo define como la voz de la verdad y la justicia, apoyado en su poder económico y su desborde totalitario levantan una barrera a cualquier posibilidad de diálogo de paz, único camino para superar las diferencias que agitan a la hermana nación Boliviana
Amigos incondicionales de todo acto violento, precipitan situaciones echando leña en la hoguera de hostilidades, la amenaza manifiesta de tomarse la ley en sus manos para intervenir en un país soberano merecen el repudio de la comunidad internacional
Los gobiernos deben tomar medidas para ayudar a la hermana Bolivia, pero también deben de saber cómo poner un bozal a los desvaríos de estos loquitos de la guerra
Esta es mi opinión desde la vereda de la oposición







