Clara Mente
Buscando a Juan más allá de todo, quisiera encontrarlo para pedirle disculpas. Disculpas por coparlo de recuerdos, disculpas por olvidarme de llamarlo, disculpas por no saber quererlo;
no es que me quiera excusar de mis responsabilidades, pero me es inevitable pensar en el destino, el destino quiso que nos llamáramos Juan, que nos distanciáramos, que nos tuviésemos miedo, que nos buscáramos… y en cada temblor nos vamos encontrando.
El Juan que habla para no oírme, el Juan que me llora, risa a risa, el Juan que está cansado de cansarse, el Juan que me odia con el mismo amor con que yo lo odio, a ese Juan le estoy escribiendo.
Hoy quiero brindar con mis venas, quiero desgarrar la poca ternura que aún circula en ellas. Brindo con todos los Juanes que me pueblan, los que corren por mis fibras, haciéndome cosquillas cuando no me pienso.
Te prometo, querido Juan, que iré a buscarte con el cerebro en los bolsillos, hecho pulso nomás, en un caballo negro para que no nos halle la noche, y… yo te lo prometo, pero no importa, igual no nos vamos a creer.







